
Un
cerdo menos
Yeltsin y los
rescoldos sionistas en Rusia
 Se ha
muerto Yeltsin, con 76 años y aquejado de problemas
cardiovasculares. Con él se han ido parte de los rescoldos
históricos de la corriente neoliberal y pro-occidental en Rusia,
aquella misma que prometía democracia, libertad y bienestar
generalizado para todos pero que justamente demostró lo contrario.
Fue Yeltsin quien terminó la obra emprendida por el
internacionalista y pro-occidental Gorbachov, desmantelando de forma
definitiva la Unión Soviética. Fue el mismo presidente que se rodeó
de la vieja camarilla de la nomenclatura soviética, agentes
parasitarios de la antigua estructura política del PCUS y
perteneciente al lobby sionista que había desde tiempo atrás en la
URSS. Fueron los mismos que con la transición saquearon Rusia,
dejándola en la ruina, debilitada, fragmentada, y a su población
tremendamente empobrecida, con hambrunas, paro, superinflaciones,
descenso generalizado de la esperanza de vida…
Esta camarilla son los Berezovsky y demás ralea que ahora se
encuentra en el extranjero, grandes magnates que compraron inmensas
empresas públicas de sectores económicos estratégicos, especularon
con ellas para luego revenderlas y forrarse. A esto hay que sumarle
el estrecho control que tuvieron sobre Yeltsin a la hora no sólo de
emprender una política neoliberal de privatizaciones, endeudamiento,
etc…, sino también a la hora de robar todo el dinero que llegaba del
FMI para intentar inyectar capitales a la maltrecha economía rusa
que había sido succionada por la labor parasitaria de estos
indeseables.
Yeltsin no fue más que el pelele del lobby sionista en Moscú, un
pelele que por lo demás sabía hacer bastante bien el payaso en sus
habituales salidas de tiesto durante cumbres internacionales y en
actos públicos, a lo que se le suma su increíble adicción al
alcohol, lo que prueba la desfachatez y falta de sentido de un
borracho que llevó a Rusia a una situación peor a la que se
encontraba inmediatamente antes de haberse fundado la Unión
Soviética.
Todos tienen cuentas bancarias multimillonarias en Suiza y Tel-Aviv.
Muchos, acogiéndose a sus orígenes judíos adoptaron la nacionalidad
israelí y se refugiaron en Israel, otros pidieron asilo en países
occidentales como es el caso de Gran Bretaña. Todos, sin excepción,
contribuyeron a la ruina de Rusia durante el período de Yeltsin, y
son ahora los mismos que quieren derrocar por la fuerza a Putin, el
mismo que les cortó las alas y les mandó a un extranjero sin
posibilidad de retorno a la tierra patria.
Yeltsin representa para Rusia uno de los períodos más oscuros y
siniestros de su historia, marcado por toda clase de
arbitrariedades, de saqueos, desfalcos, robos, empobrecimiento, la
aparición de mafias por todas partes y el paulatino debilitamiento
de Rusia como potencia mundial, siendo neutralizada durante los años
de su mandato en los que firmó innumerables tratados y acuerdos
internacionales en los que promovió el desarme de Rusia dejándola
indefensa ante sus enemigos, al tiempo que su economía se
desmoronaba por momentos mientras unos parásitos le chupaban la
sangre al pueblo ruso.
Las promesas que los liberales, demócratas y pro-occidentales
hicieron al pueblo ruso se demostraron totalmente falsas, el pueblo
ruso dejó de creer en ellas y terminó convencido de que el sistema
democrático resulta el gobierno de una minoría económica sobre el
resto del pueblo, lo que ha merecido un profundo y generalizado
rechazo entre los rusos hacia este sistema de explotación y robo
organizado. Y es, también, el motivo por el que en Rusia estos
elementos exiliados no cuentan con ningún apoyo relevante más que el
de grupos marginales y elites neoburguesas que quieren acceder al
control del poder político.
Yelsin murió, y esperemos que con él se haya ido de forma definitiva
cualquier posibilidad de volver a una situación semejante a la que
llevó al país; sin embargo resulta una lástima, y ello hay que
lamentarlo, que no hubiera sido sentado en un tribunal popular para
su correspondiente enjuiciamiento por traición al país y toda clase
de delitos cometidos durante su mandato. Por ahora solo nos queda
esperar a que su vieja camarilla de la antigua nomenclatura,
reclamada por la justicia rusa, sea juzgada y encarcelada, y con
ellos todos los agentes involucrados en la conspiración atlantista
contra Rusia y el mundo entero.
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